La felicidad se puede enseñar y aprender

Independientemente de la religión, el sexo, la condición social o económica, cada uno de nosotros queremos ser felices y esta necesidad común, nos une a los demás.

Todos nuestros esfuerzos están orientados hacia la búsqueda de la felicidad y el alivio del dolor.
En la vida siempre es útil identificar nuestro objetivo personal. Hoy en día, todos llevamos una vida muy acelerada y muy raras veces nos tomamos el tiempo para detenernos y observar nuestra vida desde una perspectiva amplia.
Entonces, ¿cuál es su objetivo en la vida?.
¿Ha fijado sus metas a corto y largo plazo para alcanzar su objetivo?.
¿Ha alcanzado alguna de sus metas?.
¿O cambió su objetivo a medida que pasaron los años?.

Tratemos de analizar cuál es el propósito principal en su vida. Si usted mira a su alrededor encontrará que todos somos diferentes físicamente, tenemos diferente origen, tenemos personalidades diferentes; y aun así, existe un aspecto común en cada uno de nosotros. La aspiración común que une a cada ser humano, sin importar su fe, sexo y estatus social o financiero, es la búsqueda de la felicidad. Y, en esta búsqueda, nuestra especie no se encuentra sola. Cada criatura viviente, desde la hormiga más diminuta hasta el majestuoso elefante, busca la felicidad.

Tomemos el ejemplo de una hormiga. Corretea alejándose de una situación que la angustia y se dirige rápidamente hacia una que le causa tranquilidad. Si se acerca al fuego, escapará; pero se moverá ansiosamente hacia un pequeño puñado de azúcar.

Si pensamos en ello, podemos darnos cuenta que todos nos esforzamos para prolongar las situaciones agradables.
Si no hacemos grandes esfuerzos para obtener felicidad, por lo menos tratamos de evitar situaciones desagradables.
Por ejemplo, reparamos rápidamente el televisor si no funciona porque no queremos perder el placer de ver nuestros programas favoritos.

El estadounidense-israelí Tal Ben-Shahar, profesor de la Universidad de Harvard, a los 44 años, es conocido como experto en la felicidad, pero esto no significa que la tristeza no haya tocado a su puerta y no haya aprendido a lidiarla o a sentir emociones intensas y difíciles como el dolor, el vacío existencial o el miedo al fracaso.

Todo lo contrario, él insiste en la importancia de darse el permiso para no desconocerlas y vivirlas, justamente, como parte del proceso de aprendizaje del bienestar propio. Eso es lo que les ha enseñado a los más de 1.400 estudiantes de la Universidad de Harvard que han hecho de su clase electiva “Psicología del Liderazgo y Piscología Positiva”, una de las más populares y de mayor demanda en esta institución.

Él dicta cátedra sobre el tema con conocimiento de causa porque, además de sus títulos en Filosofía y Psicología y su Ph.D en Comportamiento organizacional de la misma universidad, habla desde su propia experiencia de vida.
Fue en su juventud cuando quiso hacer un cambio radical, tras sentir cierto vacío y desazón a pesar de que parecía tenerlo todo: fue un atleta destacado –ganó el Campeonato Intercolegial de Squash de EE. UU. y el Campeonato Nacional Israelí–, estudiaba ciencias de la computación y disfrutaba de una vida social activa e interesante, pero no era dichoso. Por lo que decidió estudiar filosofía y psicología y poder entender más su propia vida.

Actualmente, enseña cómo hacer cambios con sentido, en aras de la transformación personal y de la mejora de la autoestima. Esto con el fin de que su charla no se quede en el entusiasmo inicial, que se genera tras escuchar su teoría de la felicidad, sino para que cada persona se esmere en crear nuevos hábitos a través de sencillas herramientas y rituales que le permitan alcanzar el bienestar.

El Centro Educativo Villa Azul, como escuela asociada a la UNESCO y en el marco de trabajo para el bienestar de nuestros niños, celebramos el 20 de marzo del 2017, el “Día Internacional de la Felicidad”, y hemos ido haciendo actividades que aborden retos y herramientas que les permitan enfrentar a los estudiantes el mundo de hoy, en un contexto competitivo, impulsado por el estrés y centrado en los exámenes.

Estimados Padres de Familia y Personal de la escuela recuerden que la Felicidad, se puede enseñar y se puede aprender. Si todos acotamos un poco de entusiasmo y actitud positiva, lograremos mediante el reconocimiento de los valores, los puntos fuertes y las competencias, incrementar la felicidad. Entre los criterios que se sugieren para la consecución de estos objetivos figuran apoyar las actitudes y atributos positivos de los docentes, estimular la libertad, creatividad y participación del alumno, y crear un contexto de aprendizaje cálido entre la escuela y el hogar.

Recuerden que si nos apoyamos “JUNTOS ABRIREMOS CAMINOS HACIA EL PROGRESO”.

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