El emprendedurismo en la escuela

“Sólo una cosa convierte en imposible un sueño: el miedo a fracasar” (Paulo Coehlo)

¿Por qué fomentar emprendimiento y creatividad en la educación? Pablo Muzás Ergüín, fundador de Inspira Kids, creador del método OREOH, economista y padre de familia, comparte su visión sobre la importancia de la inteligencia emocional, la creatividad y el espíritu emprendedor en la educación.

En Inspira KIDS, están convencidos de la importancia de enseñar en las escuelas desde edades tempranas habilidades fundamentales para la vida como las relaciones, el optimismo o la capacidad para emprender, aprovechando al máximo las fortalezas y pasiones de los pequeños.

La educación tradicional se ha sustentado tradicionalmente en la mera transmisión de información. Ahora, toda esa información está en Internet y los alumnos deben ser capaces de manejar la tecnología para buscar recursos autónomamente y también trabajando en equipo.
El modelo educativo centrado excesivamente en la memorización, debe marcar también como objetivo, el proporcionar a los alumnos habilidades para el éxito en la vida y ayudarles a desarrollar su talento. La inteligencia emocional, la creatividad o el espíritu emprendedor son necesarios para conseguirlo.

El refuerzo de la inteligencia emocional del niño y, por tanto, de su autoconfianza y de su capacidad para establecer y lograr sus metas, es el primer paso que debemos establecernos para ayudarles a que desarrollen plenamente su talento. Aptitudes como el autocontrol o la empatía o actitudes como el optimismo y el esfuerzo son factores críticos de éxito que el alumno debe tener plenamente interiorizados.

Para fomentar la creatividad o el emprendimiento en las aulas, tenemos que familiarizar a los estudiantes con estos conceptos y captar su atracción e interés sobre ellos. Ser creativo implica aprender a ver las cosas de manera distinta de lo que se considera como normal o convencional, de lo que vemos hacer a nuestros padres o amigos o de lo que tendemos a pensar a la primera.

Ser creativo implica atreverse a pensar de manera diferencial. Ser innovador es dar un paso más, atreviéndose a llevar esas ideas a la práctica. Una vez que convencemos los niños y niñas de la importancia de aportar visiones y soluciones propias ante situaciones tradicionales que se nos presentan en la vida, es el momento ideal para hablarle de emprender, de la posibilidad de lanzarse a poner en marcha sus propios proyectos.

Es sorprendente comprobar con qué naturalidad los niños y niñas con apenas 10 años pueden imaginar ideas creativas y soluciones innovadoras alrededor de susvirtudes y hobbies. Es muy seguro que lo hacen con más facilidad que muchos mayores que se sienten anclados a su trayectoria profesional más reciente, y que ven casi como una utopía la posibilidad de abandonar su zona de confort e iniciar una aventura empresarial por su cuenta.

Emprender no es sólo montar una empresa, es acometer un empeño, una obra o un proyecto social. En definitiva, tomar la iniciativa, es cuestión de actitud. Fortalecer el carácter del estudiante, para lograr que en el futuro aflore este dinamismo e iniciativa. Ayudar al niño a desarrollar plenamente su talento y proporcionarle la confianza y resistencia para lograr sus metas son obligaciones que deberían ser irrenunciables en la misión de cualquier educador y que, en consecuencia, deberían estar presentes entre las prioridades del sistema educativo.

Construir aprendizaje, significa realizar un proceso social, es decir, implica que los estudiantes tengan la oportunidad de formular, de dar sentido, estilo y un proyecto de vida, como derecho fundamental. Un ser humano feliz y auto realizado, con los sostenedores correspondientes, tendrá mayores probabilidades de formarse y generar su propio bienestar y calidad de vida.

Al ser humano hay que visualizarlo de forma holística, está la construcción del ser, la ética, la moral, creatividad, la inteligencia emocional, actitudes, el desarrollo de las habilidades, competencias, el aspecto vocacional y tecnológico con el propósito de que logren insertarse en el medio laboral y social, de una manera autónoma, ética, responsable y productiva.

Las instituciones educativas son, en realidad, representaciones sociales, donde se tejen relaciones que pueden resultar significativas para la vida de las personas. Se trata de espacios donde el estudiante aprende a incluir o excluir, crear confianza o no, abandonar o proteger.
Es importante ir avanzando hacia un modelo holístico, en que la comunidad educativa se convierta en una unidad de aprendizaje total, para el desarrollo autónomo y a la vez potenciador del trabajo colaborativo y cambio social, a partir
de las particularidades de cada contexto socio-educativo.

Por lo anterior, es necesario reconocer que en la actualidad, muchos estudiantes no pueden avanzar con éxito con su proyecto de vida, porque están sumidos mayormente en situaciones de riesgo, dificultades económicas y sociales apremiantes, familias disfuncionales, infraestructura educativa inadecuada, falta de recursos didácticos entre otros elementos.

Si queremos que nuestros estudiantes se sientan realizados por su escogencia vocacional para que luego se inserten en el medio laboral, la Educación es el instrumento para lograrlo. Solo el hogar es difícil de lograr, pero si formamos un binomio escuela – hogar lo lograremos.

Hagamos un esfuerzo, sus hijos y nuestra población estudiantil, se lo merecen. Si lo logramos “JUNTOS SEGUIREMOS ABRIENDO CAMINOS HACIA EL PROGRESO.”

Con mucho aprecio y que Dios los bendiga.
La directora

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