El rol de la madre en el siglo XXI

Los antecedentes históricos de la conmemoración del Día de la Madre han conformado los mitos que permanecen vigentes y se remontan a la antigua Grecia en honor a Rhea, la madre de los dioses.

Hace más de noventa años celebramos con gran alboroto una fecha que se ha vuelto comercial gracias a la mercadotecnia: la compra de regalos a la madre activa la economía, es la segunda venta más importante del año.
El rol de la madre ha estado definido por la crianza y la educación de los hijos, hablando de una familia bien consolidada con un padre proveedor, comprometido con la responsabilidad de una familia. Sin embargo, la realidad es diferente, y hoy en día tres de cada diez mujeres son jefas de familia. ¡Qué paradoja!, la mujer fue educada para ser esposa abnegada y madre que entrega la vida por sus hijos.

Afortunadamente gracias a los derechos que hemos ganado hoy en día, podemos desempeñarnos como madres y profesionales, pero la libertad tiene su precio. Las mujeres desempeñan varios roles a la vez, representan una gran fuerza laboral en nuestro país; familias uniparentales, madres solteras, divorciadas, abandonadas y que además perciben salarios menores que los hombres.

El rol de la madre se ha idealizado y con los movimientos sociales ha perdido autoridad y respeto, la madre no siempre es modelo para los hijos, los tiempos requieren nuevas formas de educar. Estamos en el ensayo y error en cuanto a educación se refiere, los hijos se han vuelto amos del espacio, de la antigua concepción autoritaria pasamos a la permisividad.

Hay crisis en la familia, en la escuela y en el gobierno, los hijos conocen sus derechos, sin embargo, no aceptan responsabilidades. Las madres del Siglo XXI, tienen un deber enorme con los hijos. Necesitan ser sensibles para expresar sentimientos y firmes para poner límites; los enemigos con los cuales se tiene que enfrentar son bárbaros: la cultura desechable, el consumismo, el hedonismo y la permisividad.

Los problemas sociales que tenemos hoy en día son producto del avance en tecnología y del retroceso en humanismo. La falta de límites ha propiciado, el incremento de embarazos en niñas, la obesidad, la drogadicción, la violencia y los trastornos psico-sociales.

El orden social debe apoyarse en una jerarquía común de valores que deben ser transmitidos a los hijos para fortalecer a la sociedad. Ellos son: la honestidad para evitar la corrupción; la cooperación, el amor a las raíces, a la patria, la solidaridad y la equidad de género.

Sin duda, tener hijos cambia la vida: marca un antes y un después, un punto de inflexión tras el cual ya nada será lo mismo. Cómo se afronten los cambios que esta nueva etapa conlleva dependerá de diferentes variables: de si el embarazo es deseado o no, de la situación personal de la futura madre y de cómo se siente con respecto a ésta:¿soltera o en pareja? ¿Con trabajo en desempleo?.¿Cómo “reorganizar” la vida después de la maternidad? ¿Cómo compaginar diferentes facetas como el trabajo, el cuidado del bebé y las necesidades propias?.

El papel de la mujer ha ido cambiando de forma radical en los últimos tiempos, no sólo por la progresiva incorporación de la mujer al mundo laboral, sino porque poco a poco, las mujeres están cada vez más presentes en puestos de responsabilidad: por ejemplo, la actual Vicepresidenta de Costa Rica la Presidenta de la Asamblea Legislativa, la Fiscala general de la República, etc, son mujeres y madres.

Parece que a la mujer del siglo XXI se le exige ser una excelente trabajadora, una buena madre y una sufrida ama de casa. Junto con la creciente tendencia de que las mujeres deciden tener hijos cada vez más tarde, aumenta también el número de mujeres que deciden no tenerlos, algo que parecía impensable hace algunas décadas, cuando el papel de la mujer como madre era algo incuestionable.

Teniendo en cuenta todo esto, parece que a la mujer del siglo XXI se le exige ser una excelente trabajadora, una buena madre y ama de casa… Y si es posible, también que esté guapa. Todas estas “exigencias” pueden llegar a ser vividas por las mujeres de forma muy estresante.

¿Cómo se gestiona todo esto?
¿Cómo priorizar entre todas estas cosas, sin ser Superwoman?
¿Les quedará algo de tiempo para sí mismas?
¿Qué se puede hacer?.

Esta situación termina, en muchas ocasiones, generando conflicto: aparecen la frustración, el enfado y la rabia, bien sea con los hijos, con la pareja, con la familia o en el trabajo… Llegado ese punto es importante pararse y reflexionar: ¿Dónde quedaron nuestras propias necesidades? ¿Se puede salir de esa situación sola o es necesaria ayuda?.

Son muchas las mujeres que acuden a las sesiones de terapia con quejas somáticas (dolores de cabeza, contracturas, dificultades relacionadas con el sueño) o quejándose de una sensación de “ahogo”, de no saber qué hacer para salir de especie de rueda del día a día en la que se ven inmersas. El hecho de acudir a estas sesiones constituye, en sí mismo, un esfuerzo por encontrar un espacio para sí mismas donde poder pensar acerca de todas estas cuestiones con otra persona, un espacio propio de auto cuidado.

No cabe duda de que estamos ante un tema muy complejo. Cada mujer y sus circunstancias son únicas y conseguir un equilibrio entre las diferentes áreas no es fácil: cada una tendrá que tomar sus decisiones en función a sus prioridades y a sus circunstancias, a los apoyos con los que pueda contar, y en el caso de haber pareja, consensuando parte de estas decisiones con el fin de que se pueda disfrutar de la mejor calidad de vida posible.

Madres de Villa Azul reflexionemos en nuestra forma de vida actual y tratemos de reconstruir nuestras vidas y de esta forma esta forma JUNTAS SIGAMOS CONSTRUYENDO CAMINOS HACIA EL PROGRESO

Con mucho aprecio y que Dios los bendiga
La directora

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